
Basada en la novela histórica del mismo nombre de Robert Littell, The company es un thriller de acción que rastrea las actividades de una CIA sometida al fuego continuo del KGB a través de medio mundo, desde Moscú hasta Berlín, desde Budapest hasta Londres, desde Washington hasta Cuba.
Una de las claves de su éxito es su potente reparto encabezado por Chris O’Donnell (Límite vertical), Alfred Molina (Seda) y Michael Keaton (Batman). Además, la fiel recreación de los lugares así como su cuidada ambientación (los pasos en las zonas de ocupación en Berlín de los años 50 o los tanques soviéticos en las calles de Budapest en 1956, por ejemplo) son algunos de los aspectos más valorados por la crítica y el público en general. Todo ello con un presupuesto de 38 millones de dólares.
La serie, que cuenta con seis nominaciones a los Emmys, está producida por Ridley Scott y Tony Scott (Numb3rs, Los pilares de la tierra -miniserie que acaba de adquirir Cuatro-). The company fue emitida en agosto de 2007 por la cadena americana TNT, que calificó este trabajo como el evento televisivo del año.

La historia de un espía
Tres jóvenes idealistas, amigos de la universidad son reclutados para el mundo del espionaje: Jack McAuliffe (Chris O'Donnell) y Leo Kritzky (Alessandro Nivola) para la CIA y Yevgeny Tsipin (Rory Cochrane) para el KGB. Años después, se encuentran en bandos opuestos durante la Guerra Fría.
Joven, elegante, inexperimentado e ingenuo, Jack McCauliffe es enviado a la legendaria base de Berlín para trabajar con un hombre que se convertirá en su mentor: el excéntrico y original Harvey Torriti, alias El hechicero (Alfred Molina). Jack y El hechicero se sentirán presos de su doble vida, combatiendo a un enemigo amoral y evasivo pero formidable, y librando una batalla implacable y mortal dentro de la misma CIA.
Con la colaboración del Jefe de Contrainteligencia, James Angleton (Michael Keaton), vivirán el infierno de descubrir a los topos que se esconden en sus propias filas antes de que las operaciones que emprende la compañía sean boicoteadas y neutralizadas.
A medida que profundizan en el juego del espionaje, algunos de estos agentes y dobles agentes son capaces de mantener la cabeza fría y de no implicarse personalmente. No es el caso de Jack, a quién el coste de vidas humanas le llega a afectar profundamente. Además, su lucha contra el amor que siente por una atractiva informadora enemiga se volverá cada vez más difícil.

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